Se extiende más allá de lo que el ojo ve,
es perdurable al tiempo y sus cambios,
poco a poco su estructura cede,
la adversidad le pasa factura
y se convierte en anciano.
La edad, su tiempo pasa despacio,
semillas crean flora que atrae fauna
y su estructura aparenta un cambio,
claro que realmente nada ha variado,
tan sólo la presencia de un hermoso manto.
Pero tal capa de vida fortalece al pequeño,
cada raíz que en él crece
se afirma y consolida su engranaje,
así es como el ancestral paisaje continua su viaje,
firme, ante el paso del tiempo.
Lejano horizonte hacia ti caminaré, cuando te alcance, contemplaré el ayer, todo lo recorrido hasta dar contigo. Sé que al voltearme se ampliará mi camino, pues poco a poco te volverás infinito, pero siempre cerca de ti estará mi destino.
Las nubes se convierten en mares, lagos o glaciares. Rayos de luz atraviesan el mar celeste descendiendo hasta donde su brillo alcance, iluminando todo a su paso, reflejan con gran precisión el maravilloso paisaje.
Montones de bellos parajes viven en libertad, son los elementos, acompañantes eternos que embellecen la tierra en la actualidad, dando vida a los árboles, rocas o mares, quizas algún volcan. Da igual donde se hallen pues único es su contemplar, no hay dos iguales, todos ellos son cambiantes y nos invitan a soñar.
Las montañas dibujan el horizonte, Los animales pastan libres, El cielo nublo equilibra el ambiente, Y la vegetación aporta sus colores.
Parecieran nubes pintadas en un hermoso cielo azul, blancas, deslumbradas por el sol, decoran el paisaje a mediana altitud. Bajo ellas, un mar de árboles crece en la tierra, se adaptan al contorno de las montañas, y cubren con su manto toda ladera.
La niebla envuelve de misterio al magnífico paisaje, el ambiente se torna místico, la paleta de color cambia su viraje.









